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10 junio 2006

El cine y sus historias - anécdotas de Billy Wilder

Se retrasa la próxima actualización hasta el día 10 de julio y tratará sobre Salvador Dalí, en el apartado de Artes Plásticas.





Anécdotas de Billy Wilder



Vamos a comenzar relatando una serie de anécdotas que ilustran el carácter, el ingenio y el fino sentido del humor de este excelente director de cine, exponiendo unas pocas de las muchas anécdotas conocidas de él, pero que dan una idea bastante acertada de su peculiar y genial personalidad:


· A Wilder le gustaba contar este viejo chiste: “Es invierno y un oficial austríaco es trasladado a una guarnición situada en una ciudad cubierta de nieve y allí se enamora de la hija del alcalde que se llama Annemarie. Una noche en la que el amor no le deja dormir. el oficial se viste y se va hacia la casa de su amada y allí, ante la fachada, orina en la nieve, escribiendo la frase:‘Te quiero, Annemarie’. Mejor dicho, él quería escribir eso, pero cuando llega a la palabra Annemarie, sólo escribió Anne... porque se le acabó el pipí. Corré al cuartel, despierta a uno de sus soldados, le ordena que se vista y le acompañe hasta la casa del alcalde. Cuando llegan, le ordena al soldado que se desabroche la bragueta y escriba en la nieve la palabra ...marie. El muchacho, debido al frío o al miedo, se queda rígido pero no puede cumplir la orden ante el estupor del oficial que le pregunta irritado al pobre soldado:’¿Qué te pasa, es que no puedes orinar?. El muchacho, azorado y con “eso” en la mano a punto de congelársele, le responde:¡Sí, señor, sé orinar, pero lo que no sé es escribir’.

Wilder contaba este chiste a raíz de haber tenido que visitar al urólogo, y afirmaba que a él le pasaba lo contrario que al soldado, pues él sabía y podía escribir, pero ...


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Otra vez, este genial director, comentó en sus memorias que alguna vez le preguntaron si era necesario que un director de cine supiera escribir, a lo que él contestó que no, precisamente, pero que si era conveniente que, al menos, supiera leer...

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También Wilder era famoso porque no paraba en barras a la hora de criticar a sus colegas y al cine que éstos creaban, y un día hablando sobre Michangelo Antonioni, cuyo cine no le gustaba. decía” Seguro que es un gran director, un gran artista; pero, a lo que a mí se refiere, no consigue mantenerme despierto".

Otra vez, hablando de Jean Luc Godard (1930), el famoso director francés, dijo:”Comprendo sin dificultad por qué Godard ha podido por sí solo exterminar varias empresas productoras”.

En otra ocasión, hablando del sueco Ingmar Bergman (1918) y, al mismo tiempo, de Jean Cocteau (1889-1963) pues opinaba de los dos igual, afirmaba:”...debo decir que los críticos no tienen ni idea de lo que está diciendo (el director en cuestión) pero, pese a todo, les chifla... Existe una asociación internacional de ese tipo de críticos capaces también de extasiarse ante el asno muerto de Cocteau envuelto con telas, encima de un piano”.

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Aunque la mayor fobia que tenía Wilder en relación a un personaje, era contra la malograda actriz Marilyn Monroe (1926-1962), hablando sobre la famosa e impenitente impuntualidad de la estrella:” Debo decir que tengo una vieja tía en Viena que sería capaz de estar todos los días en los estudios a las seis y recitar los diálogos de carrerilla, incluso al revés. Pero ¿quién querría verla?...Además mientras todo el equipo espera a Marilyn Monroe, no perdemos totalmente el tiempo. Yo, sin ir más lejos, tuve oportunidad de leer Guerra y Paz y Los Miserables".

Y termina diciendo de la famosa e inolvidable estrella: “Marilyn no necesita clases de interpretación, lo que necesita es ir al Colegio Omega, en Suiza, donde dan cursos superiores de puntualidad.


Por este motivo, después de dirigirla en la legendaria película Con faldas y a lo loco, no quiso dirigirla nunca más y explicaba así su negativa:

-Me han preguntado si volveré a dirigir a Marilyn y, después de meditarlo y de consultar a mi médico, mi psiquiatra y mi contable, todos están de acuerdo en que soy demasiado viejo y demasiado rico para poder volver a pasar por una prueba semejante.


En otra ocasión en la que le volvieron a preguntar por la posibilidad de otra futura y posible película con Marilyn, respondía con la misma negativa y alegaba como excusa. “Dirigirla es como sacarme una muela”.

Precisamente, en el rodaje de Con faldas y a lo loco, el actor Tony Curtis afirmó que besar a Marilyn era como besar a Hitler. Eso se comprende sólo cuando se sabe que lo dijo después de haber tenido que repetir 59 veces la misma toma del beso y en esa escena el texto de la actriz era tan complicado como para que no pudiera recordar de un tirón una frase tan extensa como “¿Dónde está esa botella de bourbon?”

Por cierto, que Wilder hablando de Curtis afirmó que: ”El único problema con Tony Curtis es que sólo está interesado en los pantalones apretados y los salario amplios”.

Ana Alejandre

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El cine y sus historias - Billy Wilder


Billy Wilder, vida y obra
Billy Wilder (1906-2002), de origen austriaco, uno de los grandes maestros de la historia de la cinematografía ha sido reconocido como un extraordinario director, guionista y productor de cine. Entre sus películas destacan la famosa y conocida Con faldas y a lo loco o la no menos aplaudida llamada El apartamento, que son una mezcla entre la sátira social y el drama de corte realista, pero siempre desde la perspectiva inteligente del humor más desenfadado aunque siempre sagaz, aplicado al estudio de las pasiones humanas y la comprensión de esa humanidad latente, incluso en los personajes en los que la mediocridad de sus vidas les hace ser menos atractivos; pero a los que siempre este mago de la ironía sabía sacar los matices más humanos en los que cualquier espectador podría reconocerse.

Nacido en Sucha, cerca de Viena, el 22 de junio de 1906. Se llamaba realmente Samuel Wilder y la suya era una familia judía acomodada. Abandonó sus estudios de Derecho para trabajar como periodista en Berlín, aunque empezó muy pronto a escribir guiones cinematográficos, llevado por su temprana vocación cinéfila. Colaboró en varias de las películas más famosas de aquellos años, entre ellas Emil y los detectives (1931) de Gerhard Lamprecht.

Viajó a París, huyendo de los nazis donde debutó como director de cine con la película Curvas peligrosas (1934). En ese mismo año se marchó a Estados Unidos y obtuvo la nacionalidad americana en 1940.
Escribió numerosos guiones durante sus primeros años en Hollywood y dirigió algunos largometrajes, muchas veces en colaboración con el productor y escritor Charles Brackett. Por sus películas Días sin huella (1945), sobre el alcoholismo, y El apartamento (1960), comedia crítica sobre la hipocresía social, verdadera plaga a la que siempre combatió, le concedieron los premios Oscar a la mejor película, la mejor dirección y el mejor guión.

Otras de sus películas a las que la crítica las consideran sus obras maestras son Perdición (1944), El crepúsculo de los dioses (1950), Traidor en el infierno (1953), Con faldas y a lo loco (1959), Testigo de cargo (1957) y Uno, dos, tres (1961), y de las cuales. algunas de ellas, también produjo. En sus últimas películas, como La vida privada de Sherlock Holmes (1970), ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? (1972), Primera plana (1974), Fedora (1978) y Aquí, un amigo (1981), también se advierte la mezcla de romanticismo y ternura; pero siempre unidos a una crítica, irónica, lúcida y no exenta de cinismo. En 1987 recibió un Oscar especial de la Academia de Hollywood como reconocimiento a su aportación al arte cinematográfico.

Sus memorias con el título de Billy Wilder (Nadie es perfecto) fueron escritas por Helmut Kazasek, colaborador de Der Spiegel, y fueron publicadas en 1992.
Falleció el 27 de marzo de 2002, en Los Ángeles (California).
Ana Alejandre


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