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10 julio 2006

Vida y obra de Salvador Dalí

Nacido el 11 de mayo de 1904, en la calle Monturiol de Figueras. Se le bautiza con el mismo nombre de un hermano fallecido en 1901, a consecuencia de una meningitis cuando contaba siete años de edad. Este hecho le causó a Dalí un trauma que le acompañó de por vida, pues en su autobiografía habla repetidamente del otro-yo, como reminiscencia del hermano muerto, lo que le crea una gran inestabilidad emocional al recordar los años de su niñez en los que tenía que llevar flores a la tumba de su hermano premuerto y homónimo.

En su infancia acude a la escuela del maestro Traiter que utilizaba un método de enseñanza al que no se podía considerar, precisamente, como muy pedagógico. En 1912 fue enviado a estudiar a la escuela de los Hermanos de la Doctrina Cristiana y, paradójicamente, quien tuvo interés en hacerlo fue su padre que era republicano, federalista y laico, en una contradicción evidente con sus ideas, característica que parece heredar Dalí y que le acompañará siempre a lo largo de su vida. En esa época Dalí ya disponía de un estudio propio en la azotea de su casa en el que creó una reproducción en barro de la Venus de Milo. Fue en 1914 cuando pasa a estudiar el Bachillerato en el colegio de los Hermanos Maristas, en cuyo centro se formó una fama consolidada de excéntrico y poco aficionado al estudio. En ese año cae enfermo y su familia lo envían a casa de los Pichot, familia de artistas, pintores y músicos, amigos de la familia y fue entonces, en el Moli de la Torre, donde descubre al Impresionismo francés, el Puntillismo, y las obras de Fortuny y de Modesto Urgell. En la revista “L’Espirit Nouveau” ve reproducciones de los cuadros cubistas de Juan Gris que le impresionan profundamente.

Ya en 1919, se celebra la primera exposición de su obra en el Teatro de Figueras, lugar en el que muchos años después se construirá el Museo Dali,

Es 1921, el año que marcará su vida, por varias razones, siendo la primera y principal que su madre, Felipa, muere, dejando a toda la familia sumida en la tristeza. Ese suceso creará en él dos reacciones contradictorias tan propias de su carácter: la primera fue la que le llevó a afirmar literalmente muchos años después que: ”Me era totalmente necesario alcanzar la gloria para vengar la afrenta que representó para mí la muerte de mi madre, a la que adoraba religiosamente”. Pero eso fue después de que años antes, en 1929, el grupo Surrealista le impusiera, como a todos sus miembros, la obligación de rechazar públicamente su pasado, su familia y sus amistades. Para confirmar su compromiso con dicho movimiento Dalí pintó un cuadro con la forma de un Sagrado Corazón sobre el que escribió la frase:”Yo escupo sobre mi madre”. Esto provocó la indignación de su padre que lo expulsó del hogar familiar. La segunda razón de que 1921 marcara su vida, fue que viajó a Madrid con su padre y su hermana, Ana María, para ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y se aloja en la Residencia de Estudiantes, en la que ingresa vestido de luto, con largas patillas y melena, pantalones bombachos de cazador y con unas tiras en los pantalones llamadas en Cataluña “mulataire” que usan los cazadores y excursionistas.

Una vez instalado en Madrid, acude asiduamente al Museo del Prado y empieza a leer la obra de Freud. También es aceptado en el grupo de la Residencia de Estudiantes formado, entre otros, por Lorca, Buñuel, Moreno Villa y un largo etcétera. Fue entonces, en una nueva manifestación de su carácter contradictorio, cuando cambia su aspecto físico y su indumentaria al encontrar en su habitación de la Residencia un cuadro de estilo cubista: se corta la melena y las patillas, se engomina el pelo y cambia su vestuario desenfadado y extravagntes por trajes de estilo inglés que provocan las críticas de sus amigos y compañeros, lo que a él le ponían muy nervioso; pero que parecían divertir especialmente a Buñuel. Sin embargo, es expulsado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1923, al apoyar para la cátedra vacante a Vázquez Díaz. Por ese motivo, en 1924 y 1925 acude a las clases de la Academia Libre, fundada por Julio Moisés, situada en el Pasaje de la Alambra y en 1925 expone en la Galería Dalmau con unas elogiosas y unánimes críticas ante la obra incuestionable del excepcional pintor que ya era con sólo 21 años.

En 1924-1925 es readmitido de nuevo en San Fernando. En abril de ese año viaja a París con su hermana y allí es recibido por Buñuel que le presenta al grupo de Españoles residentes en esa ciudad y también tiene la oportunidad de conocer a Picasso. En junio de ese año, y ya de vuelta a Madrid, se niega a ser examinado de Historia del Arte por quienes, según su propio calificativo, son “tres ignorantes catedráticos”, lo que le vale ser nuevamente expulsado definitivamente de la Real Academia.

Posteriormente, en 1929 se marcha a París para rodar junto a Luís Buñuel “Un perro andaluz”. Presenta su primera exposición en París, prologada por Andre Breton. En el verano de ese año vuelve a Cadaqués y allí recibe a Buñuel, al matrimonio Magritte y al matrimonio Eluard. Fue entonces cuando conoce a Gala, la esposa de Eluard, y deciden no separarse jamás. En ese verano pinta el retrato de Paul Eluard, titulado “El gran masturbador” y “Los placeres iluminados”. Es a partir de entonces, cuando empieza a desarrollar su método paranoico-crítico en todas sus obras.

En 1930 se presenta en París la película “La edad de Oro” y un grupo de exaltados de la Liga de Patriotas rompe todas las obras pictóricas de autores como Dalí, Miró, Tanguy y Max Ernst que adornan el vestíbulo del cine. Posteriormente, en 1933 se marcha junto a Gala a Nueva York y allí expone en la Galería Julián Levi. A su regreso a París, es expulsado del movimiento surrealista y Dalí les responde orgullosamente: “No podéis expulsarme. Yo soy el surrealismo”.

Durante los tres años de la Guerra Civil Española vive en Italia. Allí recibe la noticia de la muerte de García Lorca que con suma frialdad. En esos años pinta, entre otros cuadros, “Venus de Milo con espejos” y “El enigma de Hitler”. Viaja nuevamente a Estados Unidos y allí se produce el escándalo a consecuencia de la modificación que realiza de los escaparates de los grandes almacenes Bonwit-Teller. Cuando estalla la II Guerra Mundial, se instala en Arcanchon y, cuando Francia es invadida por los alemanes, se traslada a España, donde visita a su padre y después parte de nuevo para Estados Unidos donde reside hasta 1949.

En 1959 regresa a España y su obra se ve marcada por el clasicismo. En ese período pinta su primeras obras de carácter religioso como son las dos versiones de la Madonna de Port Lligat. Escribe también su manifiesto místico sobre el arte nuclear y se acentúa considerablemente su tendencia a la excentricidad y su interés innato por el poder y el dinero. Hacia 1959 inicia su ciclo de pintura histórica con la obra “El sueño de Cristóbal Colón”.

En 1969 se produce otro evento memorable en la vida de este genial pintor cuando la Galería de Arte Moderno de Nueva Cork le dedica la mayor retrospectiva realizada a un pintor vivo. En ese mismo año, Dalí, siempre en busca de la notoriedad y el escándalo afirma su desprecio por el arte comercial, en una nueva contradicción tan propia de su singular personalidad. Al mismo tiempo ignora o desprecia las obras de lo pintores contemporáneos suyos.

En 1970 publica “Dalí por Dalí” y comienzan las obras de construcción del Museo Dalí en Figueras que se inagura en 1974 y que está coronado por una gran cúpula geodésica, obra de González Piñero. Es su segundo museo, aunque el más representativo del artista, ya que en 1971 se inauguró otro en EE.UU, en Cleveland, Ohio.

En 1979 y con motivo del setenta y cinco aniversario del pintor se celebra una retrospectiva en el Centro Pompidou de París, siendo éste uno de los últimos actos públicos al que asiste el pintor que es entonces ya miembro de la Academia Francesa de Bellas Artes.

El 10 de octubre de 1982 fallece Gala, y Dalí abandona la pintura y su vida pública se reduce casi completamente.

El 24 de enero de 1984 muere Dalí en su castillo de Pubol y es enterrado al día siguiente en su Museo de Figueras.

Ana Alejandre

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La batalla de Tetuán (1961)


La batalla de Tetuán (1961)

Colección privada

Esta obra es una versión del famoso cuadro de Mariano Fortuny sobre la guerra acaecida durante el Protectorado español en Marruecos.

A pesar de que es una obra hiperrealista, se pueden observar desde la figura de Gala arriba, hasta unos números esotéricos a la izquierda que dan al cuadro un toque surrealista, aunque minimizado, que es la impronta de Dalí También se observan las siluetas de unos caballos voladores que recuerdan a los de “Las mil y una noches”.

También, el simbolismo parece estar reflejado en la larga pierna que se puede observar en el centro y que parece significar la opresión del colonialismo sobre cualquier territorio que sufre la presencia de los ejércitos que, supuestamente, los protegen.

Por último, el ejercito español aparece reflejado por el brazo, fuera de encuadre, que enarbola un sable, como alegoría a la derrota final que le aguardaba.

Todo el cuadro rezuma la visión pesimista histórica que Dalí tenía de los colonialismos, de los que era un ejemplo moderado los diferentes Protectorados.

Ana Alejandre

La última cena (1955)


La última cena (1955)

National Gallery of Art - Washington



Este cuadro es la representación de la última cena de Jesús con sus discípulos, según la representó Leonardo da Vinci en su famoso obra “La última cena”.

En el cuadro daliniano se puede ver a Jesús impartiendo el pan ácimo bendecido mientras los otros comensales rezan en silencio. En el centro del cuadro y arriba se puede ver la figura de Dios Padre con figura humana que bendice la escena desde las alturas celestiales.

El espacio en el que se desarrolla la escena es un dodecaedro de caras pentagonales, que simbolizan el a los doce Apóstoles y el pentágono que representa al hombre. Como telón de fondo se puede ver al mar que se extiende hasta el horizonte como símbolo de la influencia del Evangelio en la vida de las generaciones futuras y la continuidad de la Iglesia.

Ana Alejandre


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Crucifixión (1954)



Crucifixión (1954)

Metropolitan Museum – Nueva York

Este cuadro también es conocido por “CORPUS HYPERCUBUS” y en él se advierte la evidente influencia vanguardista intelectual en su creador.

El significado del segundo nombre deviene de que un hipercubo es un objeto cuatridimensional; pero que sólo es posible imaginarlo a través de fórmulas matemáticas. Dalí realiza su desarrollo tridimensional en la cruz formada por ocho cubos unidos por las caras, aunque el problema se plantea a la hora de intentar doblar este objeto, en cuatro dimensiones, para que se unan entre sí todas las caras. En el suelo vemos la proyección en forma de cruz latina como una previa conversión a dos dimensiones.

La cruz posee unas propiedades de simetría que representó un desafío para su creatividad genial a la hora de desarrollar el cuadro. El Cristo aparece suspendido en el espacio y, por ello, su propia ingravidez, al estar flotando sobre la cruz sin ningún tipo de sujeción, le proporciona un aspecto etéreo y marcadamente espiritual que parece ser el objetivo a conseguir por el pintor en este magnífico cuadro.

Ana Alejandre

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Desintegración de la persistencia de la memoria (1952-1954)


Desintegración de la persistencia de la memoria (1952-1954)

Museo Dalí - St. Petersburg, Florida



Este cuadro representa la idea daliniana sobre la concepción atómica del universo a la que sirve de base su obra anterior “La persistencia de la memoria”.

En esta obra, Dalí muestra que la naturaleza de las cosas, de los seres, está basada en los átomos que están, a su vez, separados por el vacío, bajo su apariencia de continuidad, a la que representa la superficie marina del fondo. Por otra parte, los proyectiles, o balas, que se observan reflejan la dinamicidad de las partículas que forman la materia. El Universo, pues, no es algo estático, sino dinámico y en continuo movimiento o transformación.

Por otra parte, Dali refleja su concepción del tiempo y lo hace a través de los relojes blandos que no están apoyados sobre una base sólida y firme, como en su cuadro “La persistencia de la memoria”, sino que flotan en el espacio. Uno de dichos relojes aparece situado bajo el substrato atómico y está fuera de todo control, reflejando que la era atómica sitúa al mundo en una nueva relación espacio-temporal, idea que es consecuencia de la impresión que los descubrimientos sobre el átomo y sus aplicaciones produjeron en Dalí y que vuelve a repetir en otra obra posterior llamada “Galatea de las esferas”.

Ana Alejandre

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Galatea de las esferas (1952)


Galatea de las esferas (1952)

Fundación Gala-Salvador Dalí - Figueres


En esta obra aparece el rostro de Gala formado casi exclusivamente por esferas que se distribuyen a lo largo y ancho de su rostro como partículas de un entramado reticular de naturaleza semicristalina, recordando así la naturaleza atómica de todos los seres del Universo, y cuyo punto de fuga se encuentra en la boca.

En esta obra se repite la idea principal de Dalí como en “La desintegración de la persistencia de la memoria”, en cuanto que incide sobre la naturaleza atómica de todo lo creado, aunque en esa otra obra, Dalí habla de la desintegración de la materia en sus partículas atómicas y subatómicas; pero en este caso, los átomos se reúnen para formar un rostro en el que la belleza se plasma integrándose entre sí.

Ana Alejandre

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El Cristo de San Juan (1951)


El Cristo de San Juan (1951)




Este maravilloso cuadro es, sobre todo, un estudio de perspectiva, ya que muestra a la figura de Cristo desde una perspectiva insólita ya que el pintor sitúa su visión desde arriba, tomando a la figura crucificada desde un plano irreal y en escorzo, lo que aumenta la sensación de transcendente espiritualidad y belleza.

La obra está dividida en dos zonas por la iluminación diferente y en ella se observa la parte inferior, que representa la realidad espacio-temporal y la parte superior que habla de espiritualidad supraterrenal. Ambas zonas están unidas en el centro por el punto de fuga que coincide en el ojo del observador, aproximadamente, con los pies del Cristo.

Toda la obra está impregnada de una fuerte espiritualidad y belleza que incide sobre el espectador por la fuerza estética de una composición insuperable.

Ana Alejandre

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La madona de Port Lligat (1950)



La madona de Port Lligat (1950)

Colección privada - Tokio

Esta es una segunda versión de la obra que pintó en 1949 y el nombre hace homenaje al lugar donde fue pintada.

La Virgen y el niño, en una composición eminentemente renacentista, aparece bajo un arco con capiteles clásicos e incluye, además, elementos surrealistas como son la caracola y el huevo que flotan sobre la Virgen que aparece rodeada de flores, cestas y peces que son ofrendas. En el pedestal se aprecia un rinoceronte y una figura geométrica que vuelven a aparecer como elementos en la obra “La separación del átomo”.

La luz del cuadro es de tonos crepusculares y se ven negros nubarrones tras los cortinajes que hablan de las tinieblas y sufrimientos que acompañaran a la figura de Jesús a lo largo de su corta vida sobre la tierra, y también simbolizan las negruras y tinieblas en la vida de los hombres que la Redención está llamada a disipar.

En el centro del cuadro (se puede ver en el fragmento ampliado) se observa un efecto estético daliniano frecunte formado por muñecas rusas y que consiste en que en el cuerpo de la Virgen se abre una especie de ventana donde reposa el Niño, cuyo cuerpo tiene otra donde se aprecia un pan.El niño, como modelo de perfección, se repetiría posteriormente en “El Niño Jesús” (1956)

Ana Alejandre

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La separación del átomo (1947)


La separación del átomo (1947)

Fundación Gala-Salvador Dalí - Figueras



Esta obra es conocida también como el título de “Desmateralización cerca de la nariz de Nerón”, y que es la representación de la evidente impresión que le causó a Dalí el uso de la energía atómica al término de la II Guerra Mundial.

La granada que está en el centro representa el átomo de uranio dividido. El busto del emperador Nerón simboliza el poder y esta rodeado de estatuas de guerreros que representan a los militares. Sobre el friso se encuentran las representaciones de las dos posibles aplicaciones de la energía nuclear: la primera representa a la aplicación pacífica y está representada por el progreso alado; la segunda, la aplicación bélica y mortífera que representa la figura andrajosa de la derecha.

Se ven figuras que observan la escena y entre ellas una silueta encapuchada que puede ser la alegoría de la Muerte. La silueta del ciprés parece representar al cementerio. En el centro de la composición, los tinteros y las plumas ofrecen la esperanza de controlar este poder mediante la negociación entre las potencias implicadas en la II Guerra Mundial.

Este cuadro, pues, es un estudio ambivalente de la posible utilización de la energía atómica con fines pacíficos o bélicos, pero siempre desde una perspectiva esperanzadora.

Ana Alejandre

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España (1938)


España (1938)

Museo Boymans-van Beuningen – Rótterdam




En esta obra se observa a una mujer casi transparente y etérea que se apoya sobre un mueble en el que hay un cajón abierto, que según las teorías psicoanalíticas representa al subconsciente, y del que pende un pañuelo rojo. La semitransparencia de la silueta femenina alude a la búsqueda de la identidad del país a través de la guerra, una de las muchas que han jalonado su historia más reciente.

Esta mujer representa a España sumida en plena Guerra Civil y en su memoria quedarán para siempre grabadas la sangre derramada en la contienda, lo que dejará secuelas indefinidas en la memoria y el futuro de las siguientes generaciones que quedarán marcadas por el recuerdo sangriento de la contienda.

Ana Alejandre


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La persistencia de la memoria (1931)


La persistencia de la memoria (1931)

Museo de Arte Moderno - Nueva York


Esta es una de las obras más famosas de Dalí. En ella el tiempo es el principal protagonista que está representado en la blandura de los relojes, como alegoría al relativismo del tiempo que no es algo rígido y fijo, sino que se adapta a la relatividad espacio-temporal.

Se observa un rostro híbrido, mitad humano mitad pájaro, sobre el que descansa un reloj blando que habla de la fugacidad del tiempo como todo vuelo de pájaro es, pero cuyo peso gravita sobre la existencia de todos los seres, humanos o no, y de las cosas.

A la izquierda del cuadro se encuentraun reloj cerrado y sobre él unas partículas de podredumbre, como alegoría al tiempo que toda vida tiene ya marcado de antemano, cerrado en su finitud por la propia naturaleza de las cosas que marcan su deterioro y su ocaso, así como el propio deterioro de la memoria o recuerdos del hombre.

Este tema, el estudio del tiempo y sus efectos sobre las cosas, se repite en otras obras posteriores como “La desintegración de la persistencia de la memoria”.


Ana Alejandre

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Figura en una ventana (1925)




Figura en una ventana (1925)
Museo Reina Sofia - Madrid



En esta obra se observa la silueta de una mujer ante una ventana abierta y de espaldas al espectador. La mujer del cuadro es Ana María, la hermana del pintor y primera musa antes que Gala.

En el cuadro se observan los tonos fríos y sobrios de la pintura y la postura de la mujer que mira hacia el horizonte que se abre ante la ventana, dando la espalda al pintor, lo que parece querer indicar que Dalí incita a mirar más allá de la propia realidad cotidiana, a la que representa la habitación a la que la mujer da la espalda, para mirar más allá de esa realidad y buscar horizontes lejanos, en una apertura de visión y de comprensión total de lo que subyace debajo de las apariencias.

Ana Alejandre

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