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09 octubre 2010

Biografia de Alfred Hitchcock




Alfred Hitchcock
Nacido en 1899, en Leytonstone, Londres Reino Unido, hijo de católicos practicantes muy rigurosos, sus padres tenían un negocio de frutas y verduras. Tenía dos hermanos mayores (William y Ellen). 
Desde la más tierna infancia su ya evidente gordura le convirtió en un niño tímido y poco comunicativo, cuyas características las conservó a lo largo de su vida como elementos fundamentales de su personalidad.
Cursó estudios en el Sant Ignatius College, aunque tuvo que suspender su estancia en dicho colegio por la repentina muerte de su padre y la consiguiente ruina económica de la familia.
En 1915 comenzó a trabajar en la compañía telegráfica Henley.
A pesar de haber abandonado los estudios, siempre fue un voraz lector y tenía como escritores favoritos a Charles Dicken y Edgard Allan Poe, además de ser un entusiasta del cine que estaba comenzando a dar sus primeros pasos.
Comenzó a trabajar como rotulista en la Famous Players Lasky, actividad que le aumentó la fascinación por el cine que ya sentía desde años atrás. Fue consiguiendo puestos de montador, director artístico y guionista en varias películas En dicha empresa conoció a la que sería su esposa, Alma Reville, montadora y con la que contrajo matrimonio en 1926. Su mujer comenzó a colaborar en las películas dirigidas por su marido haciendo de guionista y ayudante de dirección. De este matrimonio nació Patricia, que participó como actriz en películas de su padre con el título de Extraños en un tren y Psicosis.
 Hitchcock trabajó en esta época como ayudante de dirección de Graham Cutts, durante tres años. Fue en 1923 cuando rodó como director el corto Number 13, película que quedó inacabada, aunque después rodaría su primera película de largometraje en Múnich, en 1925, titulada El Jardín de la alegría, coproducción germano-británica que gozó de amplia popularidad.
 Poco tiempo después, tuvo el privilegio de dirigir la primera película de cine sonoro de Inglaterra, en 1929, con el título de La muchacha de Londres.
 A pesar de no tener por entonces una filmografía muy extensa, Hitchcock consiguió amplio respaldo del público que admiraba su genialidad y su originalidad en una industria cinematográfica como la inglesa que no ofrecía demasiados alicientes. Especialmente, le dieron fama títulos como Asesinato (1930), El hombre que sabía demasiado (1934) y la emblemática 39 escalones (1935).
 Años más tarde, en una visita familiar a Nueva York, ciudad en la que tenía que entrevistar con David O. Selznick que había producido Lo que el viento se llevó, firmó un contrato con dicho productor, en 1938, y una de las condiciones que figuraban en su clausulado era que tenía que trasladarse a Estados Unidos el ya famoso director inglés, lo cual llevó a cabo en 1939.
Ya en EE.UU., su primer trabajo fue adaptar la novela de Daphne du Maurier, Rebeca y dirigir la película que llevaría dicho título, lo que llevó a cabo en 1940.
Esta película obtuvo  once nominaciones al Oscar, pero ese año se lo otorgaron a John Ford como mejor director, por su película Las uvas de la ira, adaptación cinematográfica de la obra de Steinbeck.
A pesar del éxito conseguido con esta primera obra, no tardaron en producirse los primeros roces entre el productor y Hitchcock, por las limitaciones y exigencias de carácter artístico y cinematográfico que el primero le imponía.
La segunda película en el continente americano dirigida por Hitchcock llevaría el título de Foreign Correspondent que también fue seleccionada como mejor película para el Oscar. Tanto ésta como la anterior estaban ambientadas en Europa, y en esta segunda ocasión la película transcurría en el primer año de la II Guerra Mundial, pero sin hacer alusión a los nazis ni a Mussolini.
Siguió dirigiendo películas con un ritmo de una por año, durante las tres décadas siguientes, y en todas ellas siempre utiliza lo que se llama en el argot cinematográfico “cameo”, que consistía en una breve aparición suya sin diálogo que era como un marchamo del estilo original e inconfundible de este director, y cuya dicha aparición, según le confesó a Truffaut, lo había adelantado cada vez más al principio de las películas, porque como el público la esperaba, así evitaba que cuando la acción hubiera comenzado la atención del público se distrajera  con su aparición súbita en mitad de la película.
Títulos posteriores fueron Sospecha (1941)  y otras muchas que parecen Creó relacionadas por fecha más abajo.Creó su propia productora en 1944 junto a Asiney Berteins que se llamó Transarlantic Pictures.Fue entonces cuando dirigió por vez primera a Ingrid Bergman por la que sentía auténtica fascinación. La dirigió en Encadenados (1946) junto a Gary Grant, actor por el que sentía una gran simpatía y amistad.
Después la volvió a dirigir junta a Gregory Peck en Recuerda, película en la que colaboró Salvador Dalí, diseñando los decorados de la escena del sueño.
Ingrid Bergman abandonó la dirección de Hitchcock para pasar a ser dirigida por Roberto Rossellini con el que se casó posteriormente. Esto fue muy decepcionante para Hitchcok que parecía haber perdido a su musa; pero la recobró de nuevo al conocer a la también rubia Grace Kelly a la que dirigió en una de las grandes obras de este director como fue La ventana indiscreta (1954), al lado de James Stewart; en Crímen perfecto, en el mismo año también, junto a Ray Milland y Atrapa a un ladrón (1955) con Gary Grant, de nuevo.
Hitchcock, a pesar del éxito obtenido con todos estos títulos, siempre afirmaba que su película preferida de las que había dirigido era Falso culpable, que también tenía este otro título El hombre equivocado (1957), y como protagonistas a Henry fonda y Vera Miles.
En estos años comenzó una nueva serie televisiva con el título de Alfred Hitchcock Present, serie en la que presentaba unas historias breves con la misma tensión y suspense de sus películas.
Sin embargo, y a pesar de la buena relación con su nueva musa, el matrimonio de ésta con el príncipe Rainiero III de Mónaco y su consiguiente retirada del cine, le provocó al cineasta, además de un gran disgusto, el empeoramiento de su salud que no tenía demasiado boyante por entonces. 
Los premios empezaron a lloverle: en 1958 obtuvo el Globo de Oro a la mejor serie de televisión y, además, le otorgaron la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastian por Vértigo  (1958). A pesar de los éxitos cosechados en ese año, tuvo la contrapartida dramática de que a su mujer le diagnosticaron un cáncer lo que fue duro golpe para el cineasta.
En el año siguiente rodó Con la muerte en los talones, otra vez dirigiendo a Gary Grant y Eva Marie Saint.
Fue en 1960 cuando dirigió la película mítica de este director como es la de Psicosis, que tenía como protagonistas a Anthony Perkins y Jane Leigh, que todos recuerdan como la mejor película de suspense de la historia del cine. 
Años después, en 1963, dirigió Los pájaros, protagonizada por Tippi Hedren y Rod Taylor. Como siempre elegía mujeres rubias por considerarlas, como afirmaba este mítico director, mucho más misteriosas que las morenas. 
A esta actriz volvió a dirigirla en Mamie la ladrona (1964) junto a Sean Connery que después sería el famoso James Bond. Parece ser que a esta actriz, como a las anteriores, las sometía a una fuerte presión psicológica y posesiva que parecía formar parte de la personalidad singular de este director genial. 
En los años posteriores, entre 1966 y 1969,  cosechó, sin embargo fracasos comn películas como Cortina rasgada y Topaz. Le achacaban los críticos una falta de innovación estilística, lo que produjo ciertos intentos como Frenesí (1972) proyecto de película de la que se conocen algunas escenas que ofrecen novedosas técnicas cinematográficas, con desnudos y otras innovaciones, pero los estudios Universal Pictures no aceptaron llevar a cabo la película que quedó sólo en un mero proyecto fallido.
En 1968 otuvo un Óscar Honorifico, llamado el premio en memoria de Inving Thalberg como  premio a toda su carreta, quizás en compensación por  no haber recibido nunca un Óscar en competición con otros directores. También recibió un homenaje en Nueva York por la Sociedad Cinematográfica del Lincoln Center, ceremonia a la que acudió su siempre admirada Grace Kelly.
Más tarde, en 1979, consiguió el premio a la labor de toda una vida que le concedió el American Film Institute, y en ese mismo año le otorgó la reina Isabel II el título de Sir.
Falleció al año siguiente, el 29 de abril, en su domicilio de Los Ángeles, cuando contaba 80 años de edad.
Su influencia ha sido decisiva en la carrera cinematográfica de muchos directores actuales que así lo reconocen por considerarlo el mago del suspense, el hombre que supo tener al espectador hipnotizado en la butaca de cine sin recurrir a efectos especiales ni a técnicas novedosas, porque su arma siempre fue la inteligencia, el talento creador y el concepto del suspense que aplicó a toda su obra. Afirmaba siempre que el suspense no se consigue nunca si no se hace participar al espectador de un secreto que, sin embargo, ignoran los protagonistas de la película. Ponía como ejemplo la bomba que estalla de pronto sin más, sino que los espectadores deben saber en todo momento que hay una bomba dispuesta a estallar en un momento dado y son los protagonistas quienes deben ignorarlo. 
Viendo sus películas es fácil hacerse fans de este gran maestro del cine que como afirmaba, en una anécdota que le sucedió en un viaje a Francia cuando fue  examinado su pasaporte en el aeropuerto. El funcionario de la aduana le preguntó el significado de lo que decía su pasaporte en el apartado profesión, pues aparecía “productor” y le pidió que le dijera qué producía. A esto le respondió rápidamente el cineasta: “Piel de gallina” (googsefleh, término utilizado por los ingleses para decir “piel de gallina” o ·carne de pato”, que es el sinónimo de esa angustiosa sensación. 
Ésta es una más de las muchas anécdotas de este genial cineasta que ha pasado a la historia del cine con toda la gloria de su  genial talento de creador de suspense más importante de la cinematografía mundial.