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17 noviembre 2014

Retratos singulares - Elvis Presley

Ana Alejandre                                                                                                     
Elvis Presley

            Cantante y actor estadounidense (Tupelo (Mississipi), 8 de enero de 1935- Memphis, 16 de agosto de 1977) cantante y actor al que llamaban «el Rey del rock and roll» o simplemente «el Rey», fue no sólo un icono cultural, sino que después de su temprana muerte, se convirtió en un mito al igual que otros artistas que murieron jóvenes como Marilyn Monroe o James Dean.
            Con sólo 19 años comenzó su fulgurante carrera musical en la que conocería el éxito de multitudes, convirtiéndose en el mejor cantante del rock and roll, -además de haber hecho popular la música afroamericana-,  y en un símbolo sexual para millones de fans de los cinco continentes.
            Fue llamado a filas en 1958. Durante su estancia en el campo de instrucción en EE.UU., su madre murió prematuramente, a los 46 años, por una insuficiencia cardíaca. Su muerte desoló profundamente a Elvis que estaba muy unido a ella y con la que tenía una relación basada en la mutua confianza que les llevaba a llamarse con motes cariñosos. Después, durante su estancia en Alemania, donde fue destinado por el ejército para continuar su servicio militar, conoció a la que sería su esposa, por entonces una adolescente de 14 años, Priscilla Beaulieu, con la que se casaría  en 1967 y se divorciarían en 1973, y de cuyo matrimonio nació una niña que después, paradojas del destino, sería la esposa por breve tiempo de otro cantante famoso e idolatrado que murió muy joven también, como fue Michael Jackson
            Volvió a retomar su carrera artística en 1960, una vez finalizado el servicio militar. En ese año su apoderado durante dos décadas, Tom Parker, le convenció en la década de los sesenta para que se dedicara más al cine y a grabar bandas sonoras que a la música en directo, no volviendo a los escenarios para dar conciertos hasta 1968, en un especial de televisión que le valió varias giras musicales más tarde y conciertos en Las Vegas.
            En 1973 dio un concierto retransmitido vía satélite, Aloha from Hawaii que fue visto por más de  1.500 millones de espectadores en todo el mundo, lo que le catapultó aún más al podio de la fama universal.
            Deslumbrado por el éxito y espoleado por sus muchos compromisos musicales y cinematográficos, a lo que se sumaba su propio fracaso matrimonial que le dejó desolado, comenzó a resbalar por la escarpada pendiente del consumo de alcohol, drogas, barbitúricos y medicamentos que lo convirtieron en un hombre sólo, derrotado por su propia fama, su vida personal y sentimental inestable, con diferentes amantes sucesivas después de su divorcio, y por su soledad absoluta aunque permanentemente estaba rodeado de gente que vivía de él y lo consideraba una fuente inagotable de dinero, la llamada "mafia de Memphis".
             Su aspecto físico se transformó -aunque conservaba las largas patillas que eran su marchamo de identidad personal-, en una imagen deformada por el aumento de peso, el abotargamiento de las facciones que lo convertían en una caricatura de sí mismo, del hombre que luchaba desesperadamente para seguir manteniendo el control de su vida, sabiendo que ya estaba herido de muerte, mientras recibía las ovaciones del público que le seguía fielmente en sus actuaciones, enfundado en sus trajes blancos de flecos y bordados con lentejuelas de colores que trataban de imitar a los famosos trajes de cowboy, en versión festiva y de espectáculo.
            Elvis Presley, el blanco que cantaba como un negro, murió en pleno y caluroso mes de agosto de 1977, ya sin el respaldo protector de sus guardaespaldas que le acompañaban desde sus inicios musicales, porque su padre decidió despedirles por ser bruscos con los fans, lo que valió a Elvis muchas demandas, aunque también se corría la voz que los había despedido por hacer demasiadas declaraciones sobre la grave drogadependencia de Elvis.
            Elvis Presley fue el cantante más completo del panorama musical estadounidense del siglo XX, porque dominaba todos los géneros musicales, entre ellos el country, el pop, las baladas, el gospel y el blues, demostrando que en sus genes se mezclaban sus orígenes escoceses, irlandeses, alemanes y hasta los que provenían de una tatarabuela india cherokee. Llegó a ser conocido, por sus movimientos sensuales que despertaban el entusiasmo del público en sus actuaciones, y ser llamado "Elvis, la pelvis", lo que le molestaba profundamente.
            Su voz de infinitos registros se sigue oyendo en las innumerables grabaciones de discos que dejó, sus conciertos grabados, películas, actuaciones en radio y televisión, dejando el profundo eco de una voz portentosa que parecía clamar desde el micrófono la triste realidad de un hombre que, habiéndolo tenido todo, no tenía nada más que la soledad y la sensación de derrota íntima y personal que le llevó a buscar consuelo, olvido de sus fantasmas interiores y la seguridad perdida, en las drogas, los barbitúricos y el alcohol, en una constante huida, aunque nunca llegó a ninguna parte que no fuera el centro de su propia y absoluta soledad que lo mató, famoso, millonario, premiado y reconocido por todos, pero el éxito no pudo nunca ofrecerle la felicidad que le negaban sus continuos fracasos sentimentales y la sensación de que todo lo que había conseguido no valía nada en comparación con lo que había perdido por el camino, por esa senda estrecha y escarpada donde fue cosechando éxitos, dinero, fama y soledad, al mismo tiempo, en un cóctel peligroso y mortal de necesidad.
            Su casa de Memphis, en la que quedó sumido en la inconsciencia de la que no despertó jamás, ahora es un lugar de peregrinación, como si de un santuario se tratara, visitado por cientos de miles de fans cada año que siguen produciendo incontables ganancias para sus herederos, que viajan desde todo el mundo para llegar, ver y tocar la suntuosa casa en la que vivió y murió un mito al que adoran, lugar en el que están expuestos sus discos de oro y platino, premios, trajes, fotos, recuerdos de una vida malograda que consiguió el éxito, pagando por ello un precio demasiado caro, porque Elvis sólo existía sobre un escenario, recibiendo el aplauso del público, pero que después se apagaba igual que los focos al terminar el espectáculo en el que se había convertido su propia vida, la que quedó inerte definitivamente en ese sueño eterno en el que se sumergió, por efecto de las drogas y los medicamentos y por el peso de la propia fama que terminó aplastándolo, poniendo fin al hombre para que naciera el mito que ahora es y será siempre, inmutable y eterno, en el Parnaso del que nunca bajará para convertirse de nuevo en un ser mortal, pleno de contradicciones y miedos que lo llevaron a la muerte.

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