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10 agosto 2016

Chavela Vargas, la cantante de voz y piel oscuras y alma clara

por Ana Alejandre                                                                    
 
Chavela Vargas
Isabel Vargaz Lizano (San Joaquín de Flores, Costa Rica, 2019 – Cuernavaca; México, 2012)   cantante mexicana, aunque nacida en Costa Rica.

Si los datos de filiación intentan describir la identidad de una persona, de Chavela Vargas no dicen nada que la pueda definir, solo cuál fue el lugar de nacimiento y el de  su muerte y las respectivas fechas en las que ocurrieron esos dos hechos, los más importantes de la vida de un ser humano porque abren y cierran el paréntesis temporal que es toda vida.

En ella no se cumplía el sometimiento a esas cuestiones puramente civiles, pues cuando un entrevistador le dijo que, aunque se decía mexicana había nacido en Costa Rica., ella rápidamente le respondió mostrando su fuerte carácter y determinación:”Oiga, usted, amigo, los mexicanos nacemos donde nos da la gana”.

En Chavela se adivinaba la infancia desdichada cuya memoria le acompañaría siempre, por el desamor de sus padres que se divorciaron y la dejaron al cuidado de sus tíos. En su niñez padeció poliomielitis, pero sobre todo padeció la falta de cariño y protección de  unos padres distantes y despreocupados. Sería por ello que amaba apasionadamente a sus amigos, a sus amantes, porque en su vida no conoció la frialdad ni el término medio. Ella lo daba todo, en el escenario y también en su vida privada.

México la acogió cuando tenía 17 años y en ese país al que cantaba, vivió más de ochenta años. Sólo cuando tenía 84 confesó que era lesbiana. Entre sus amantes se cuenta Frida Kahlo, la pintora y poetisa mexicana, esposa del célebre muralista mexicano Diego Rivera que la martirizó con sus continuos adulterios, además de estarlo ya por la poliomielitis que Frida sufría y las secuelas de un accidente que le hizo tener que someterse a más de 32 operaciones quirúrgicas y estar largos períodos de tiempo acostada. Chavela vivió largas temporadas en el domicilio del matrimonio Rivera.

Por esa profundidad de sentimientos y lealtades, cuando falleció el compositor y cantante José Alfredo Jiménez, su padrino en la vida musical y compañero de las noches de parranda, de música, tequila y emoción, cayó borracha ante su féretro, mientras lloraba desgarradoramente.  La viuda del difunto les dijo a quienes asistían al sepelio y se escandalizaban ante aquella demostración  excesiva de dolor: “Dejenla, ella está sufriendo tanto como yo”. 

Tuvo amistad con otros muchos artistas importantes de otras disciplinas como fueron Picasso, Juan Rulfo, Pablo Neruda, Agustín Lara, Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén y un largo etcétera. Decía que con todos ellos cenaba una vez al año en cualquier parte del mundo en el que se encontraran.

Chavela, sin embargo, no obtuvo el pleno éxito en México hasta los años 90, pues aunque su estilo era peculiar y muy personal, fue hasta los 90 una figura marginal en la música mexicana con actuaciones modestas en teatros y en la televisión de su país. A partir de los 70 se retiró por problemas personales ocasionados por el alcoholismo. Fue Pedro Almodóvar, quien la ayudó, a partir del encuentro casual que tuvieron en los años 90, a luchar contra el alcoholismo al que consiguió vencer y no volvió a beber en sus últimos veinte años de vida. A partir de entonces, Chavela empieza a conseguir en México el éxito total que merecía, dando conciertos, filmando películas y actuaciones en televisión, así como cantando en Nueva York, Buenos Aires, Madrid y un largo etcétera que la catapultó a la fama.

Su carácter vitalista siguió siendo igual hasta su muerte. A sus 93 años dijo que “A esta edad  la vida se ve mucho mejor. Hagan la prueba”.  Su sentido de la generosidad y su deseo de no molestar lo definió bien cuando decía que “quería morir en domingo  y que la enterraran un lunes o martes para no tener que estropearle el fin de semana a nadie”.

Poco antes de morir publicó, en 2012, su libro-disco “Luna grande” en homenaje a García Lorca, poeta al que admiraba profundamente. Años atrás, en 2001, publicó sus memorias “Y si quieren saber de mi pasado…” que habla de los aspectos más íntimos de su vida, esa apasionada vida que le salía por los poros al igual que el alma cuando cantaba con la voz ronca de quien supo de la derrota, pero nunca se dejó vencer.

Chavela Vargas, la mujer con voz y piel oscuras y alma clara,  chamana que conocía los secretos de la Naturaleza, vivió una larga vida en la que hubo de todo: amores y desamores, alegrías y tristezas, lealtades y traiciones, fama y soledad, pero nunca tuvo lugar en ella la mediocridad, la falsedad ni la tibieza del corazón. Todo en Chavela Vargas era un ronco clamor a  la vida, a sentimientos profundos,  pasiones tormentosas, a sufrimientos constantes  y a soledades irredentas. Todo ello se dibujaba en su rostro lleno de arrugas  que trazaban, con sus profundos  surcos en la carne, el exacto mapa emocional de una vida en la que los sentimientos marcaron la ruta a seguir, aún con el peligro de caer en el precipicio de la autodestrucción, ayudada por el lastre del alcoholismo en el que quiso ahogar sus penas, desengaños y soledades.
               
Su fuerte carácter, la voz rota, quebrada de esta mujer apasionada ha marcado un hito en la música mexicana, especialmente como intérprete de las canciones rancheras y boleros a los que les dio una nueva musicalidad, un tono diferente al que usaban los cantantes masculinos, habituales intérpretes de esas composiciones que siempre hablan de amor y desamor, de posesión y olvido, entre humo de cigarros, vasos de tequila y el rasgueo de guitarrones.

Chavela ponía en sus canciones algo más que  su voz tan peculiar y rota, pues en ella el alma desgarrada y atormentada de esta mujer se oía en su ronco eco, acompañada por el sonido de las guitarras que coreaban, con el requiebro de sus cuerdas, los lamentos de amor, despecho, rabia y ternura que brotaban de su garganta de graves imposibles en una voz femenina. Ese desgarro vocal venía desde muy atrás, en su longeva vida de 93 años, por las muchas noches de desvelo y el consumo continuo de tequila que, según dijo poco antes de morir, habían sido muchos miles de litros a lo largo de su vida.
               
Ella conoció todo aquello que conforma la vida de todo ser apasionado, auténtico y noble que conoce el dolor, pero también la alegría de estar vivo y de sacarle a esta su más preciado jugo, a través de la música y de una vida plena en la que no cabe más claudicación que al amor y sus miserias y grandezas. Del amor y  sus luces y sombras, Chavela Vargas sabía demasiado. 

Sólo hay que oírla cantar para darse cuenta de ello.




20 enero 2016

Antonio Buero Vallejo: una vida dedicada al teatro

aAlejandre                                                   
                                                                                                                                           
Antonio Buero Vallejo, dramaturgo
            Hablar de Antonio Buero Vallejo (Guadalajara,1916- Madrid, 2000) es como hacerlo de una parte importante del teatro español del siglo XX, especialmente de la segunda mitad de dicho siglo.
            Renovador del teatro junto a otras dos figuras como son Miguel Mihura y Alfonso Sastre -autor del que hablamos en la anterior edición de El arte de Talía-, después de la Guerra Civil española.  Polemizó con Sastre sobre el papel del teatro durante la Dictadura, siendo partidario Buero Vallejo de utilizar todas las posibilidades que la censura franquista daba, aún siendo escasas, para poder escribir teatro y representarlo, cuestión que Sastre rechazaba por considerarla una forma de claudicación y eligió la actitud más radical, lo que le impidió poder representar muchas de sus obras y tener problemas políticos.
             Aunque sus estudios le llevaban hacia la pintura, pues estudió en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, le atraía también el arte escénico. Fue combatiente del lado republicano y cuando finalizó la guerra fue condenado a muerte, aunque la pena le fue conmutada por la de cadena perpetua y permaneció en la cárcel desde 1939 hasta 1946, acusado de "adhesión a la rebelión". Conoció en prisión a Miguel Hernández con el que inició una fuerte amistad que mantuvo hasta la muerte del poeta.
                        Cuando fue liberado comenzó a colaborar en diversas revistas como dibujante y como autor de pequeñas obras teatrales, pero su salto a la fama no le llegó hasta 1949, año en el que obtuvo el premio Lope de Vega por su obra Historia de una escalera.
            También en la década de los 50 en  escribió y estrenó en España y en el extranjero obras que son importantes en su producción teatral como La tejedora de sueños, La señal que se espera, Casi un cuento de hadas, Madrugada, Hoy es fiesta o Un soñador para un pueblo.
            Otros títulos emblemáticos en su obra son En la ardiente oscuridad (1950), llevada al cine y dirigida por Daniel Tinayre, en 1959; El concierto de San Ovidio (1962); El tragaluz (1967) que se mantuvo en cartel casi nueve meses; Diálogo secreto (1984); Lázaro en el laberinto (1986); Música cercana (1989), y otros muchos títulos hasta llegar a la treintena de obras.
            Aunque tuvo problemas de distinta índole con la censura franquista, en  los años 60 estrena otros títulos como El concierto de San Ovidio, Aventura en lo gris, o Las Meninas, en cuyo estreno, ocurrido en 1960, obtiene un clamoroso éxito que marcó un hito en su carrera. Además,  escribe versiones de obras de  Shakespeare como son Hamlet, príncipe de Dinamarca, y otra  de Bertolt Brecht, Madre Coraje y sus hijos.
            En la década de los 70, ya instaurada la democracia en España,  sigue estrenando obras entre las que destacan: Jueces en la noche, Caimán y Diálogo secreto, además de su versión de El pato silvestre,  de Henrik Ibsen, en 1982.
            Además de su éxito en el teatro, también cultiva su otra pasión: la pintura. Publica su obra Estampas, en la que aparecen  pinturas y  textos inéditos del autor. Publica su última obra, Misión al pueblo desierto,  en 1997, obra que fue estrenada en Madrid dos años después.
            Su carrera se vio jalonada de éxitos y reconocimientos: ingresa en la Real Academia Española en 1971 y poco después es nombrado socio de honor del Círculo de Bellas Artes y del Ateneo de Madrid. Es nombrado presidente de honor de la Fundación Fomento del Teatro en 1998.
            También es miembro de diversas academias, comités y sociedades de América, Portugal, Alemania y Francia.

            En 1986 recibe del Premio Miguel de Cervantes por toda su trayectoria literaria como colofón a toda una vida dedicada al teatro.

Bibliografía y premios de antonio Bubero Vallejo

Antonio Buero Vallejo, dramaturgo
BIBLIOGRAFÍA                                                                                      

Obras teatrales por orden de estreno:
Historia de una escalera (1949) 
En la ardiente oscuridad (1950) 
La tejedora de sueños (1952) 
La señal que se espera (1952) 
Casi un cuento de hadas (1953) 
Madrugada (1953) 
Irene o el tesoro (1954) 
Las cartas boca abajo (1957) 
Hoy es fiesta (1955) 
Un soñador para un pueblo (1958) 
Las Meninas (1960) 
El concierto de San Ovidio (1962) 
Aventura en lo gris (1963) 
El tragaluz (1967). 
Primer Acto (1967). 
La doble historia del doctor Valmy (1968) 
El sueño de la razón (1970) 
La detonación (1977) 
En La llegada de los dioses (1971), 
La Fundación (1974). Una alegoría sobre la libertad, y las diversas formas (desde la negación a la lucha) en que nos rebelamos contra la esclavitud. 
Jueces en la noche (1979) 
Caimán (1981) 
Diálogo secreto (1984) 
Lázaro en el laberinto (1986) 
Música cercana (1989) 
Las trampas del azar (1994) 
Misión al pueblo desierto (1999)


PREMIOS

1949 Premio Lope de Vega por Historia de una escalera.
Premio de la Asociación de Amigos de los Quintero por Las palabras en la arena.
1956 Premio Nacional de Teatro y Premio María Rolland por Hoy es fiesta.
1957 Premio Nacional de Teatro por Las cartas boca abajo.
1958 Premio Nacional de Teatro y Premio María Rolland por Un soñador para un pueblo.
1959 Premio de la Crítica de Barcelona por Un soñador para un pueblo.
Premio de Teatro de la Fundación Juan March por Hoy es fiesta.
1960 Premio María Rolland por Las Meninas.
1962 Premio Larra y Premio de la Crítica de Barcelona por El concierto de San Ovidio.
1967 Premio El Espectador y la Crítica y Premio Leopoldo Cano por El tragaluz.
1970 Premio El Espectador y la Crítica y Premio Leopoldo Cano por El sueño de la razón.
1971 Premio Leopoldo Cano por Llegada de los dioses.
1974 Premios Leopoldo Cano, Mayte, El Espectador y la Crítica, Long Play, Le Carrousel y Foro Teatral por La Fundación.
1976 Premios El Espectador y la Crítica, Leopoldo Cano, Radio España y Maratón Radio Popular por La doble historia del doctor Valmy.
Medalla de Oro de la Gaceta ilustrada.
1977 Premio El Espectador y la Crítica por La detonación.
Miembro fundador de la Unión de Ex Combatientes de la Guerra de España y de la Asociación de Ex Presos y Represaliados de la Guerra Civil.
1980 Premio Nacional de Teatro por el conjunto de su obra.
Medalla de Plata del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
1981 Premio El Espectador y la Crítica y Premio Long Play por Caimán.
1984 Premios El Espectador y la Crítica, Long Play y Ercilla por Diálogo secreto.
Medalla Valle-Inclán de la Asociación de Escritores y Artistas.
ABC de Oro.
1986 Premio Pablo Iglesias.
Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes.
Premio El Espectador y la Crítica por Lázaro en el laberinto.
1987 Es nombrado Hijo Predilecto de Guadalajara, y se le entrega la Medalla de Oro de la ciudad.
Consejero de Honor de la Sociedad General de Autores.
1988 Medalla de Oro de Castilla-La Mancha.
Socio de Honor de la Asociación de Escritores y Artistas.
1991 Presidente de Honor de la Asociación de Autores de Teatro.
1993 Homenaje en la I Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos en Alicante.
Homenaje en Murcia con la presentación del Libro de estampas.
Homenaje en los cursos de verano de la Universidad Complutense, en el Escorial.
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
1994 Medalla de Honor de la Sociedad General de Autores de España.
1995 Se da el nombre de Antonio Buero Vallejo al Teatro de Alcorcón (Madrid).
1996 Homenajes del Ateneo de Madrid, de la Asociación de Autores de Teatro, del Festival de Otoño y de la Universidad de Murcia.
Premio Nacional de las Letras Españolas, por primera vez otorgado a un dramaturgo.
1997 Medalla de Honor de la Universidad Carlos III de Madrid.
Medalla de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Medalla de Oro de la provincia de Guadalajara.
Banda de honor de la «Orden de Andrés Bello» de la República de Venezuela.
Premio a las Letras de la Comunidad de Madrid.
1999 Premio Max de honor.

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